“Santa Rosa de Lima, es ante todo, modelo de santidad para todo cristiano”
Tormenta de Santa Rosa
La tormenta de Santa Rosa no se da en todo el país: en el Noroeste y Cuyo, ocurre rara vez, pero es frecuente en el Litoral Argentino, Uruguay y ciertas zonas de Sudáfrica y Australia. ¿De dónde proviene el mito?
El 30 de agosto de 1615, en Lima, una laica muy creyente, apodada Rosa, encabezó el ruego que la Iglesia pidió hacer ante el inminente arribo de los holandeses que desembarcarían para exigir la rendición de la ciudad y su conversión al calvinismo. Mientras todos tomaban las armas en un intento vano de repeler la invasión, desde la capilla de San Gerónimo, Rosa elevó sus ruegos y pronto una gran tormenta hizo naufragar a los invasores. Como Lima tiene un microclima especial y casi nunca llueve, los sorprendidos fieles le atribuyeron el milagro a Rosa, que en realidad se llamaba Isabel Flores de Oliva, pero que había sido apodada así por su madre, en mérito a su hermosura y el color de sus mejillas. Aunque mística y virginal, Rosa no fue monja: vistió el hábito laico de la Tercera Orden Franciscana del Convento de Santo Domingo y su voto de clausura consistió en recluirse en una cabaña de adobe, en el fondo de su casa, donde atendía a toda clase de necesitados, especialmente a enfermos y mendigos. La influencia del Perú sobre el Río de la Plata, provocó allí una profunda devoción por Santa Rosa de Lima, hasta el punto que en Mendoza, un departamento lleva su nombre, a pesar de que es raro que allí se desate la tormenta. Nacida el 30 de abril de 1586, Rosa falleció el 24 de agosto de 1617, a los 31 años. El papa Clemente IX la beatificó el 12 de marzo de 1668; el 11 de agosto de 1670, su sucesor, Clemente X, la declaró Patrona de Lima y de América, Filipinas e Indias Occidentales; y el 12 de abril de 1671, la santificó. (Télam).